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1 Comentario: josue ramos
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15 de Abril, 2008    Relatos y Artículos de Roberto Felipe

Una Travesura

Por: Roberto Felipe

Una Travesura

Hoy mientras trabajaba frente a la computadora, acompañado con música de un CD de baladas antiguas, aquellas baladas que viven en la eternidad, esas que no mueren ante la música editada, una de esas canciones titulada "Una sonrisa una lágrima", me llenó de nostalgia, recuerdos y suspiros.

Recordaba a mi hijo en mis brazos, el apenas con tres meses en la vida, con el rostro rojizo, con el cuerpo tan frágil con la ternura materializada en su ser, yo cantándole, una sonrisa una lágrima, siempre me salían lágrimas cuando le demostraba ese acto de amor y hoy que lo recuerdo ocurre lo mismo, ?cómo pasa el tiempo?, empecé a preguntarme, Estéfano ya tiene tres años es un niño terrible, demasiado inteligente y cada día lo amo más.

Antes era su fragilidad la que me envolvía hoy son sus travesuras las que llenan mis días.

Hoy le doy la razón a mis padres, luego quizás el ara lo mismo - como si yo tuviera razón -.

Chelita me manda a comprar algo para el dolor de vientre, pues está gestando trajinó mucho y necesita algo que calme ese dolor. Preocupado me alisto con Estéfano y salimos rumbo a la farmacia. Llama mi madre y me dice: - cómprale muña, eso le ara bien - nunca creí en las hierbas milagrosas, paso por el mercado y nadie tiene esa vendita hierba, - al demonio - nos dirigimos a la farmacia mientras Estéfano no se cansa de pedirme un helado, le digo que espere que pasamos por la farmacia y luego le compraré el helado. Se sale la cadena de la moto, - que día demonios -, llegamos donde el mecánico y le pido que me ayude con ello, mientras Estéfano ya tenía el helado, - no la habrás hijo yo la abriré, espera- le digo, converso con el mecánico y a lo lejos mi hijo mordía la bolsa del helado, esos de donofrio, - no creo que la abra -, pienso. El mecánico demora, yo ya le tenía más miedo que al dolor de vientre de Chelita, a los gritos que me daría por la demora, tomo un motocar - en tocache abunda esta movilidad -, le llamo a Estéfano, se acerca y puedo ver que solo el treinta por ciento del helado había llegado a dar a su estómago lo demás paseaba por su polo y su pantalón, la ira invadió mis entrañas - a veces olvidamos que en ocasiones nosotros tenemos menos ecuanimidad que un niño de tres años - lo tomé con fuerza por los brazos, lo senté al motocar, diciéndole: - !!que desobediente eres te dije que no la abrieras, que espeso eres!! -, esperaba que se abandonara en llanto, pero no, allí estaba él, sin inmutarse, con la bolsa del helado vacía en sus manos, con su máscara de helado y la ropa que complementaba aquel disfraz de súper héroe heladero, me miró y solo llegó a decirme estirando su mano hacia mi: - ? Papi, quieres? -, con esas palabras, me quitó la armadura de guerra, me puso el disfraz de barney y tuve que abrazarlo, prometiéndole que jamás le volvería a alzar la voz - difícil promesa, conociéndolo -.

Llegamos a casa, sin medicinas, sin moto, luego de dos horas de haber salido de emergencia, Chelita estaba apunto de estallar, de dolor y de cólera, pero al vernos, le calmó el dolor, explotó en carcajadas, pero sobre todo se le quitó las ganas de darme un dulce regaño.

Palabras claves una, travesura
publicado por rfelipem a las 12:05  ·  Sin comentarios  ·  Recomendar
 
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